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Eran las siete en todos los relojes cuando a la hora de votar la Moción presentada por el grupo Actúa para desafectar el Cordel de Hoyo (y que este pueda convertirse en lo que en el futuro quien gobierne Torrelodones decida) la concejal Roció Lucas desobedeció la orden de su portavoz, el Señor Laorden, para votar a favor y se opuso a la medida presentada. Al producirse un empate (10 votos a favor: 9 del PP y uno de Actúa; 10 en contra: 9 de vecinos por Torrelodones y uno del PP; y una abstención del PSOE) fue preciso repetir la votación, en la que la concejal, presionada desde sus propias filas optó por la abstención.

Alegría y satisfacción es lo que sentimos todos los ciudadanos  que asistimos al pasado pleno del 29 de enero en el Ayuntamiento de Torrelodones. Más que eso: alborozo, satisfacción, regocijo, júbilo, entusiasmo y algazara.
Cuando parecía que todo estaba perdido, que los partidos tradicionales se comportaban como un bloque homogéneo y la disciplina de voto era ineludible, pudimos presenciar como un miembro del Partido Popular, la concejal Rocío Lucas, ante el estupor de su jefe de filas y portavoz del partido, el Sr. Laorden, (sin duda acostumbrado a otros modos y otros tiempos), ejerció  su voto libre y voluntariamente  frente al del resto de sus compañeros de filas.
Sucedió a las siete de la tarde, a las siete en punto de la tarde. Eran las siete en todos los relojes cuando a la hora de votar la Moción presentada por el grupo Actúa para desafectar el Cordel de Hoyo (y que este pueda convertirse en lo que en el futuro quien gobierne Torrelodones decida) la concejal Rocío Lucas desobedeció la orden de su portavoz, el Señor Laorden, para votar a favor y se opuso a la medida presentada.  Al producirse un empate (10 votos a favor: 9 del PP y uno de Actúa; 10 en contra: 9 de Vecinos por Torrelodones y uno del PP; y una abstención del PSOE) fue preciso repetir la votación, en la que la concejal, presionada desde sus propias filas optó por la abstención.
Pero lo importante fue su valentía, su independencia y su firmeza, que hablan de un Partido Popular diferente. Mas abierto, mas dialogante y comunicativo, en el que las expresiones y opiniones discordantes conviven entre sí. Claro está, siempre que no se tomen medidas disciplinarias contra estas actitudes. A buen seguro que no será así, siendo como es el Partido Popular un partido en el que caben todas las personas, todos los criterios y todas las opiniones que coadyuven en el bien de España.

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