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Una imagen de Torrelodones en el siglo XVII de Pier Maria Baldi, ilustra este post de Olivia que cuenta cómo encontró esta imagen mientras estudiaba la asignatura: Fuentes de la Historia del Arte. El Viaje de Cosme de Medici por España y Portugal es el libro en el que se encuentra esta ilustración. Como dice en su post: "Sabía que Torrelodones fue lugar de paso de camino a El Escorial, pero no esperaba encontrar una ilustración de aquella época, y menos aún, tan entrañable."

Sumida en el ritmo frenético de los exámenes, y sobrecogida por un tiempo primaveral sin orden ni conciencia, me disponía a estudiar la asignatura “Fuentes de la Historia del Arte: Edad Moderna”. Traté de concienciarme del cambio que iba a suponer dejar de estar sumergida en el mundo virtual de Internet, para adentrarme en un entresijo de cuadros, cartas, testamentos, tratados, dibujos y todo tipo de papelajos del Renacimiento y el Barroco, que como alumna me tocaba desempolvar. Así pues, empecé a estudiar sin mayor interés, sin sospechar que al cabo de unos días estaría totalmente entregada a esta asignatura: documentos falsos, archivos secretos descubiertos por casualidad, falsificaciones, robos, tesoros de la Corona, máquinas bélicas imposibles, mensajes codificados…, un mundo apasionante que albergaba una sorpresa aún mayor.

Torrelodones Siglo XVII

Llegó el tema dedicado a los viajeros del siglo XVII, que recorrían nuestro país observando y anotando en diarios todo aquello que les llamaba la atención acerca de pueblos, costumbres y gentes. Uno de estos relatos era Viaje de Cosme de Médicis por España y Portugal (1668-1669), acompañado de ilustraciones de Pier Maria Baldi que debía memorizar de cara al examen. ¡Y cuál fue mi sorpresa al descubrir el Torrelodones del siglo XVII entre ellas! Sabía que Torrelodones fue lugar de paso de camino a El Escorial, pero no esperaba encontrar una ilustración de aquella época, y menos aún, tan entrañable.
Torrelodones Siglo XVII
Puesto que me mantenía escéptica, analicé con detalle este paisaje; a la izquierda, lejana,
identifiqué la atalaya, coronando un paisaje rocoso por el que pasean cuatro figuras, totalmente ajenas a mi euforia, con apenas unas pocas casas a su alrededor; una filacteria que reposa sobre unas rocas me confirmó que se trataba de “Torre de los Oydores”. Aunque es conocido desde tiempos inmemoriales, para mí constituía un auténtico descubrimiento, así que quise compartir este hallazgo con los míos, y no dudé en ponerme en contacto, a través de Facebook, con Vecinos por Torrelodones, que acogieron con entusiasmo mi mensaje, animándome a compartir esta anécdota con vosotros.

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