VxT

el portavoz del grupo popular en el ayuntamiento de Torrelodones comenta en su facebook que si el primer ministro finés usa el trasporte público, no debería ser noticia que la alcaldesa de Torrelodones haya prescindido de coche oficial. En su obsesivo afán por denigrar a VxT recurre a argumentos algo ramplones y a comparaciones disparatadas...

Me dicen que el portavoz del grupo popular en el ayuntamiento comenta en su facebook que si el primer ministro finés usa el trasporte público, no debería ser noticia que la alcaldesa de Torrelodones haya prescindido de coche oficial. En su obsesivo afán por denigrar a VxT recurre a argumentos algo ramplones y a comparaciones disparatadas. En este caso se va hasta Finlandia para encontrar un político con el que comparar a nuestra alcaldesa. Realmente hay muchas cosas de aquel país con las que podríamos compararnos. Por ejemplo, mientras que en Finlandia un coche oficial es casi una excentricidad, España es el país del mundo con mayor número de este tipo de vehículos pagados por el contribuyente. En concreto, según datos de la Intervención General del Estado, correspondientes a abril de 2012, existen en España 22.500 coches oficiales circulando a cuenta del sufrido contribuyente (22 veces más que en Estados Unidos, con 300 millones de habitantes), de los que 864 pertenecen a la Administración Central, 11.000 a ayuntamientos, 9.200 a Comunidades Autónomas, 1.200 a Diputaciones y unos 300 a organismos supramunicipales. Esos coches oficiales suponen un gasto anual de unos 1.200 millones de euros, entre costes de personal (chóferes, etc), combustible, mantenimiento, seguros, ITV e impuestos.
Y mientras los políticos en España piden a los ciudadanos que se aprieten el cinturón y recortan sobre todo en educación y sanidad, no se bajan del coche oficial. Los Presupuestos Generales de 2012 reflejan que la flota de vehículos oficiales no ha sufrido ningún recorte en el gobierno central, mientras que las autonomías y ayuntamientos los han multiplicado por cinco en los últimos diez años.
Por tanto, que en España un representante público renuncie al coche oficial que tenía su antecesor en el cargo debe ser noticia y servir de ejemplo. Pero, efectivamente, en un país razonable la noticia no debiera ser que la alcaldesa de Torrelodones no disponga de coche oficial, sino que el anterior alcalde, del mismo partido que el señor Laorden, sí lo tuviera (blindado y con chófer).
El Alcalde de Nueva York va en metro y la reina de Holanda en bicicleta, vale, pero esto no es lo habitual por estos páramos. Si nos referimos a Finlandia, comparemos mejor el porcentaje del PIB que dedica aquel país a la educación con el que dedicamos nosotros. Ellos tienen en la educación su pilar básico, quizá porque un pueblo educado sabe diferenciar muy bien un discurso serio de una prédica demagógica.

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